Trastorno

Supe que iba a padecer una enfermedad cuando, con no más de seis años, llegué del colegio con unos zapatos que no eran los míos. 
Mi madre me miró y abrió ambas manos a un tiempo preguntándome:
 - ¿y esos zapatos? 
- los cambié con una niña.
...

Claro, así contado no dice mucho, parece algo normal, propio de la edad, pero no, no en mi caso, yo era muy buena y no era una conducta que se esperase de mí.

Ya se veía venir que yo iba a cometer alguna que otra locura por amor a unos zapatos.


¿Qué voy a hacer yo con esta enfermedad?
Es que me enamoro, no lo puedo evitar,
pero, ¿no son una monada?

se pueden adquirir aquí
La imagen es de aquí

Como esta anécdota tengo unas cuantas más, a ver si me animo y les cuento alguna otra.

Sonrían, pónganse sus zapatos bonitos, marquénse unos pasitos de baile y tendrán un buen día.

7 comentarios:

Milena - en danza dijo...

Jajaaa la anécdota es genial... de pequeña a lo mejor se te ocurre intercambiar un niqui, pero unos zapatos... genial... aunque esa enfermedad que tienes creo que la tengo también un poco :D
Las sandalias me encantan, como quedan, los tonos, las tirillas... son preciosas! -aunque el taconazo se las trae...!
Felices bailes Margary!!

Estela dijo...

Me encantó la anécdota.. de chiquita ya te pintaba entera! ja.ja.
Bonitos los zapatos de la foto!
beso

Couture Carrie dijo...

Amazing shoes ~ love them!

xoxox,
CC

Bimbolles dijo...

Jajajaja...adicta a los zapatos desde tu mas tierna infancia!. A mi también me chiflan y me contengo muy mucho...Saludines guapa.

C A R I Ñ O M A L O dijo...

jjajajajajaj adicta a los zapatos desde los 4, me ganaste!! jajajaj.
o fuiste tu con quién los cambie?
jajajajjja.
nunca sobra un par, verdad?
que lindo post.
buen día guapa. =))

Yeka dijo...

jaja. Y si se nace chicharra, se muere cantando.
qué belleza! aunque soy incapaz de usar esos tacos. En una próxima vida deseo habilidad para los tacones, sin duda!

morethanchic.com dijo...

Queremos conocer esas anécdotas! Yo tenía frita a la vecina de abajo cuando me paseaba por toda la casa con los taconazos de mi madre cuando ella no estaba... Jijijij... Lo malo era que luego la otra se chivaba... Maldita ;)

Bss